Felicitaciones sinceras y de corazón.

Es importante la sinceridad en nuestras felicitaciones de cumpleaños.

¿Quién no ha recibido alguna vez una felicitación de cumpleaños que no ha sido más que cortar y pegar una frase? O quizás, esa típica felicitación de alguien que nunca nos habla, pero que como Facebook u otra red social le recuerda nuestro cumpleaños, se limita a escribir unas breves palabras de enhorabuena. Sin preguntar cómo estamos, ni qué tal va todo.

En mi opinión es un error centrarse en el hecho de acordarse del cumpleaños, olvidando lo que sin duda es lo más importante: la persona que cumple años. Porque no es lo mismo, ni mucho menos, una persona que cumple años con alegría, que otra que se encuentra estresada o disgustada por algún acontecimiento triste en su vida. Sea o no algo realmente dramático, lo importante es cómo se siente la persona más que lo que realmente le haya pasado.

Felicitaciones de corazón, como estás

Felicitar de corazón, preguntando cómo está la persona, es fundamental.

No se trata de un “¿qué tal todo?” preguntado por quedar bien. Ni tampoco preguntarlo como frase hecha, pero sin verdadero interés por saber cómo está el otro. Se trata de dedicar unos minutos para escuchar, para interesarse por sus problemas. A fín de cuentas, lo importante no es que nos hayamos acordado del cumpleaños. Esto es más bien secundario. Lo que de verdad importa es que la persona note que nos preocupa como está.

Y eso no se demuestra escribiendo la mejor felicitación. Ni tampoco copiando una cita ilustre que es estupenda y maravillosa. Y mucho menos, con una simple postal, una imagen de cumpleaños, o con uno de los regalos originales que podemos encontrar por internet. No. Se demuestra escuchando y preguntando por sus problemas.

Está claro que solo eso, solo interesarse, puede no ser bastante si la relación es muy estrecha. Pero en cambio, si apenas hablamos con esa persona, un interés sincero le hará sentir algo mágico. Le hará pensar que tal vez esa relación amistosa o familiar debería cuidarla más. Y eso, que en mayor o menor medida es amor, es lo mejor que le podríamos regalar.

Recuerden todos: una imagen vale más que mil palabras, pero y un sentimiento positivo vale más que un millón de imágenes de cumpleaños.

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